Generalmente la respuesta es NO. A través de esta medición vas a entender el por qué y también aprenderás las herramientas para encontrar TU solución.
Gracias a la ciencia y la biorespuesta, tenemos la posibilidad de medir lo que nuestros sentidos perciben, e interpretar mejor esa información sobre nuestra energía.
Hace visible
lo invisible
Permite observar cambios en el campo energético que no se perciben a simple vista.
Detecta desequilibrios antes del síntoma físico
Muestra alteraciones energéticas que pueden anticipar estrés, agotamiento o bloqueos.
Mide el impacto de emociones y hábitos
Permite ver cómo una emoción, una meditación o una decisión afecta tu estado energético.
Tus pensamientos negativos enfocados en que algo te falta, te llevan a experimentar emociones que causan estrés y depresión, lo que termina en acciones que no te benefician.
Si te identificas con estas afirmaciones, quiero invitarte a un espacio para:
– detener el ruido, observarte sin juicio y recuperar el equilibrio entre lo que piensas, lo que sientes y lo que proyectas.
– ver cómo tu estado interno se refleja en tu energía y aprender a regularlo conscientemente, en lugar de vivir en piloto automático.
– un espacio para volver a ti.
Aunque me encantaría que TODOS pudieran conectar con la energía y aprender de ella, solo contamos con 20 cupos este mes. Si hasta el momento, esto es para ti, toma acción ahora mismo.
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Tomar conciencia de tu estado energético, identificar desequilibrios invisibles y elegir hábitos, emociones y decisiones que te devuelvan coherencia, vitalidad y bienestar.
Sí. Y esa es justamente una de sus mayores virtudes.
Aunque nunca hayas trabajado con energía, la cámara Kirlian (AVS) lo vuelve comprensible porque lo traduce en imagen. No necesitas “creer” ni tener experiencia previa: solo observar.
Ver tu propio campo energético antes y después de una emoción, una respiración o una intención crea una conexión inmediata entre lo que sientes, lo que piensas y lo que proyectas.
En otras palabras: lo abstracto se vuelve concreto, y ahí es donde ocurre la verdadera toma de conciencia.
No.
La cámara Kirlian (AVS) no te pide que creas nada. No impone una filosofía, una religión ni una visión espiritual. Solo muestra un fenómeno físico: una descarga eléctrica alrededor de la piel que se ve como una imagen luminosa. Eso es todo.
Lo que cada persona interpreta de esa imagen —energía, campo vital, estrés, coherencia— depende de su marco personal: científico, psicológico, espiritual o simplemente curioso.
Puedes mirarlo como:
una herramienta de biofeedback,
una forma de visualizar estrés y activación del sistema nervioso,
o una experiencia de conciencia corporal.
No reemplaza tu fe, tus valores ni tu manera de entender el mundo.
Solo te da más información sobre ti.
Y más información nunca amenaza una creencia sólida; solo la vuelve más consciente.
Sí… y de una forma muy poderosa.
Hacer esto sí implica continuidad, pero no como una obligación, sino como un proceso de auto-observación.
La cámara Kirlian no es una “foto bonita”; es un espejo de patrones.
Una sola medición te muestra cómo estás hoy.
Varias mediciones en el tiempo te muestran cómo te tratas, cómo reaccionas, cómo te regulas y cómo evolucionas.
Con continuidad puedes:
Ver qué te drena y qué te recarga.
Detectar cuándo estás en estrés crónico sin darte cuenta.
Medir si una práctica, un cambio de hábitos o una decisión realmente te equilibra.
Es como llevarle un historial a tu energía, igual que llevas uno a tu cuerpo o a tus finanzas.
No para juzgarte.
Para entenderte.
Para empezar no necesitas “ser espiritual”, ni saber de energía, ni cambiar quién eres.
Solo tres cosas muy simples:
1. Tu presencia
Llegar sin prisas, sin actuar, sin tratar de “salir bien”.
La cámara no mide intención bonita: mide estado real.
2. Apertura a observarte
No es para calificarte como bien o mal, sino para ver:
“Así estoy hoy”.
Eso ya es un acto profundo de autoconciencia.
3. Disposición a probar pequeños cambios
Una respiración, una emoción, una música, una palabra…
Luego se vuelve a medir.
Ahí es donde ocurre la magia: ver cómo tu interior sí mueve tu energía.
No tienes que creer.
Solo estar dispuesto a mirarte.
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